domingo, 12 de abril de 2009

!Exceso de información!

Las muertes de las personas conmocionan a la opinión pública. Y si son hechos con finales abruptos o que que son protagonizadas por menores de edad o jóvenes, mayor aún.
Lo vivido por Felipe Cruzat fue un hecho no solo por una situación que vivió el menor de 11 años que esperó cerca de 90 días por un corazón nuevo, sino que también abrió un fuerte debate sobre la posibilidad de donar órganos a las personas que lo necesitan con urgencia.
El caso del joven actor Gonzalo Olave de Chilevisión también fue repentina. Sin todavía alcanzar notoriedad como un ídolo dentro de este mundo actoral (estaba recién empezando), su partida marcó por la magnitud del hecho: fue un accidente en motocicleta. Estaba actuando en una teleserie de la señal privada.
Sin embargo, la cultura de las personas en Chile tienden a seguir los hechos policiales y les gusta saber las cosas privadas de las personas (conocido actualmente como farándula), por lo que los canales se aprovechan de aquella circunstancia para poder hablar durante gran parte del día.
Puede ser que el caso de Felipe Cruzat (como actualmente el de Diego Poblete) merece un tratamiento periodístico amplio, que deba ser bien ilustrado con artículos de actualidad del estado de salud como también de algunos aspectos externos relacionados con la noticia y que pueden ser útil para la comunidad. Pero... comparto el juicio en que le dan demasiada cobertura a estos hechos.
Para argumentar mi apreciación lo voy a realizar con un ejemplo de la televisión chilena. El otro día salió en la prensa que el matinal "Mucho Gusto" de Mega se ubicó en el primer lugar de la sintonía en ese horario, superando incluso al Buenos Días a Todos de TVN. Las razones del repunte del matinal de la señal privada fueron gracias a la aparición de reportajes o recreaciones de cronica roja, violenta y escabrosa, algo que reconoció el animador José Miguel Viñuela, quien dijo al diario Las Ultimas Noticias que "estamos haciendo practicamente dos horas con ese tipo de notas".
Según mi parecer, no me parece mal que se emitan, pero...¡tanto tiempo que les destinan!.
Es por ello que en Buenos Días de Todos de TVN han manifestado que no quieren alterar su contenido, de seguir con su estilo más optimista e incluso hacer ver la inquietud de saber cuánto tiempo más va a aguantar la gente al ver hechos violentos.
Para cerrar, creo que la televisión debe cultivar su programación con hechos que permitan ser felices a la sociedad (más cultura, deportes) y no tanto con malas noticias.

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