Siempre me ha atraído realizar algún viaje para recorrer los hermosos paisajes que nos ofrece nuestro querido país. Aunque contrario a los que se piensa, la expedición fue de trabajo.
Fue una levantada esperanzadora en Curacaví, pero con algo de preocupación. Debía llegar a Temuco a las 20:00 horas pero no tenía certeza si lo iba a hacer.
Eran las 9 de la mañana y tomé el bus en dirección a la novena región, luego de tener contacto con varias personas que te presionan para tomar la línea de transporte en el cual pertenecen, pero compré mi pasaje y el chofer me explicó: "alcanzaremos a llegar".
Partí el recorrido la principal calle de la capital, todos estaban preocupados de poder llegar a su trabajo. Me sentía privilegiado.
En el viaje aprovechaba de dormir. De no ser así, un par de discos siempre alegran el extenso recorrido.
Llegué a una buena hora y tuve la ocasión de conocer el entorno de la capital de
El lugar era el remozado Germán Becker de Temuco, en donde se enfrentaron por la fecha final de la liguilla de
La verdad es que, para ser sincero, no me sentía ni en Temuco, ni en Santiago, me imaginaba como si hubiese tomado un avión y haber llegado a Europa. Con 15 mil personas y con el sonido ambiente que solo nos da los nuevos recintos que se construyeron la temporada anterior, vi un partidazo y realmente salí muy contento. Además, amigos de mi comuna fueron los protagonistas dentro del campo de juego. Un jugador (Leonardo Olivera, amigo) anotó dos goles que sirvieron para quedarse con los tres puntos ganando el match por 3-1. Otro jugador convirtió el descuento en el otro equipo.
Por si esto fuese poco, a la salida del estadio me encontré con otros amigos de la zona. Y cuando uno tiene ese tipo de encuentro se te viene a la cabeza la comuna en donde tú vives: Curacaví, en la que puedes “hablar el mismo idioma”.
Fuimos rápidamente hacia el Terminal, ya que los muchachos tenían bus reservado para la medianoche. Menos yo. Intenté por todos los medios encontrar algún pasaje hacia la capital, pero nada.
Al final determiné pasar la noche en el mismo lugar. No era el único, pero saque valiosas lecciones de esa noche. El convivir con el sacrificio, es algo que nunca se me olvidará.
Al final salí al día siguiente a las 7:10 horas.
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